Juegos de limpieza para el tubo, no para la chimenea
Danskfyre cubre la parte del deshollinado que hace quien vive en la casa entre visita y visita: el tubo de estufa y el primer codo, antes que la chimenea misma.
Su juego de limpieza nombra la norma de rosca y no solo la medida, cosa poco corriente en cualquier sitio, y suministra un cabezal de acero y otro de nailon para poder ajustar el cepillo al conducto. Un metro y medio de cable enfundado alcanza un tramo de tubo y nada más largo, y la página lo dice sin rodeos.
Lo que no aborda ninguno de los dos anuncios es de qué conductos tiene que mantenerse apartado un cabezal de acero. En un conducto de pélets de inoxidable esa es la pregunta decisiva, y las páginas la recogen como sin contestar.